El planeta llora, su órgano mayor está agonizando. Por Claudia Fuentes

El planeta llora, su órgano mayor está agonizando. Por Claudia Fuentes

Smoke billows during a fire in an area of the Amazon rainforest near Humaita, Amazonas State, Brazil, Brazil August 17, 2019. Picture Taken August 17, 2019. REUTERS/Ueslei Marcelino

Platón entendía la codicia como la gran enfermedad moral de la ciudad, terrible por ser capaz de corromperlo todo. Nosotres del Partido Ecologista Verde, repudiamos cualquier sistema de gobierno que ponga lo político, financiero, económico y social neoliberal, delante de la naturaleza y la vida, basándose en la acumulación de riquezas y la devastación de la naturaleza, la comunidad, las generaciones futuras y ponga en peligro civilizatorio, biológico y eco sistémico al planeta tierra, lucrándose de ella.

Como Ecologistas repudiamos la codicia que ha llevado a un modelo capitalista a poner en inminente extinción la vida, y por sobre todo, la extinción de la justicia basada en la hermandad, fraternidad y solidaridad. Siendo el personalismo y la codicia, factores fundamentales que nos han llevado a la crisis medioambiental y ecológica que estamos viviendo.

El incendio que arrasa la Amazonia no solo afecta un territorio Brasilero sino, a una interconexión mágica que existe en el planeta entre seres y territorios, los cuales se sustentan de un ecosistema que la madre naturaleza sabiamente puede sostener en el tiempo. A diferencia de ella, el sistema capitalista neo-liberal lo hace de forma parasitaria de la vida en su conjunto.

“Cuando el deseo de lucro hace perder la cabeza a los hombres y la falta de escrúpulos oprime la honradez, un castigo divino arruina la casa de un hombre semejante” , escribe Hesíodo en el siglo VIII a.C. Sin duda vivimos en un sistema contextuado en un tiempo de la homogeneidad, de la acumulación de riquezas, pero por sobre todo de la injusticia ecológica: aquel castigo divino que habría de caer inexorablemente sobre el amante del lucro ya no existe. La única justicia que parece existir es la que los seres humanos han reflejado en el poder judicial, ejecutivo y legislativo que a menudo solo responde a un modelo extractivista indiferente de la sobrevivencia de la vida y sin respeto a la naturaleza y la existencia que los seres humanos tenemos en el planeta.

La codicia pervive en el tiempo, las ansias de poder y el deseo de control emborrachan a un sistema que pavimenta el camino para que el extractivismo y el lucro a base de la naturaleza desborde todo límite de la realidad.

La selva amazónica, el bosque más grande del planeta, considerado como uno de los últimos bastiones naturales que le hacen frente al calentamiento global, está en las peores manos: las de un gobierno autoritario, codicioso, fascista, neoliberal, homofóbico y opresor. Jair Bolsonaro y sus aliados políticos se han encargado de vender, y poner a la “chuña” la Amazonia, talando, despojando y desplazando a los pueblos originarios que por milenios han defendido y resguardado la selva palpitante que nos entrega vida a todas las venas de Latinoamérica y el mundo.

 

Por Claudia Fuentes, Secretaria Regional, Región Metropolitana,
Partido Ecologista Verde