Día Internacional de los Pueblos Indígenas: Newenche (Gente Poderosa), por Camilo Antileo

Día Internacional de los Pueblos Indígenas: Newenche (Gente Poderosa), por Camilo Antileo

Newenche (Gente Poderosa)

Mi historia es la del regreso, la del retorno a la nación mapuche.

Nací en Santiago en febrero de 1991, durante mi infancia y adolescencia crecí prácticamente alejado de la cultura mapuche, pues fui criado por mi familia materna, de origen chileno; la cual me traspasó su mirada occidental y de la cual heredé una tradición política popular con un pensamiento de izquierda.

Respecto de mi familia paterna, es un clan unido que ha mantenido su memoria y mirada mapuche incluso con el paso del tiempo.

Mi abuelo Isaías, el mayor de cinco hermanos, fue el primero que decidió emigrar desde Los Álamos a Lota. Allí trabajó como minero del carbón en la mina El Chiflón del Diablo y luego con los años viajó a la capital chilena y se radicó en La Legua; uno de los barrios más emblemáticos y populares de la Región Metropolitana.

Allí creció mi padre junto a sus hermanos y posteriormente varios de mis primos.

Pero  ¿qué significa Santiago para las personas mapuche? Alguna vez fue territorio propio, disputado incluso con otros pueblos indígenas, pero desde el siglo XVI se convirtió en la Capital del Reino de Chile y en el centro de la administración colonial española. Posteriormente, desde el siglo XIX Santiago se transformó en el centro del colonialismo republicano.

Desde el siglo XX, la Fütra Warria o gran ciudad como es conocida la capital entre los clanes mapuche ha recibido oleadas de migrantes indígenas que debieron dejar su territorio ancestral producto de la invasión militar chileno-argentina al país mapuche ocurrida a fines del siglo XIX. Tras la derrota, los clanes familiares sobrevivientes fueron despojados de sus tierras y posesiones materiales; siendo hacinados en reducciones o comunidades que hasta hoy se mantienen en resistencia cultural, política y en lucha por recuperar su territorio ancestral.

El Estado chileno y el Estado argentino cedieron las tierras del antiguo país mapuche a colonos europeos a los que se les prometió un espacio y estatus si hacían de estos lugares zonas productivas. La lógica es simple, nadie invade un país pobre. La sociedad mapuche previa a la invasión militar chileno-argentina era prospera y había logrado acuerdos diplomáticos y comerciales con el imperio español tras vencerlos militarmente. El Wallmapu era un país autónomo que aún vive en la porfiada y rebelde memoria mapuche.

Con el paso de los años y ya en el siglo XXI las nuevas generaciones de mapuche hemos sido formados bajo la mirada e influencia occidental chilena. Sin embargo, el mapudungun (el habla de la tierra) aún existe y es clave en la comunicación entre los viejos y nuevos mapuche que incluso siendo mestizos “mapuche-chilenos” nos negamos a dejar de ser lo que fueron nuestros bisabuelos. La actual población mapuche que vive mayoritariamente en Santiago sabe de dónde viene, producto de la resistencia cultural dada en los siglos pasados por nuestros chachai y papai (abuelos y abuelas) y estoy seguro que existe un esfuerzo de carácter cultural y espiritual por cultivar y mantener los cuatro pilares del ser mapuche: ser norche (personas justas), kimche (personas sabias), kumeche (personas buenas) y newenche (gente poderosa).

Camilo Antileo
Músico y Comunicador Audiovisual
Juventud Ecologista Verde

Fotografía destacada bandera mapuche, de Fredy Soto Villar