A 70 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

A 70 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

Setenta años después de su aprobación por la Asamblea General de las Naciones Unidas, la Declaración Universal de Derechos Humanos conserva la misma fuerza y pertinencia que tuvo desde el primer día.

En Chile conocemos por experiencia cuando esos derechos son violados; porque las violaciones a los Derechos Humanos no fueron sino el medio necesario de que se valieron los detentadores del poder dictatorial para imponer  un nuevo orden político, económico, social y cultural.

En esta fecha, los Ecologistas echamos de menos el Derecho a un Medio Ambiente Sano. Ya lo proponía la Carta de la Tierra el año 2000: “Con el objeto de construir una comunidad global sostenible, las naciones del mundo deben renovar su compromiso con las Naciones Unidas, cumplir con sus obligaciones bajo los acuerdos internacionales existentes y apoyar la implementación de los principios de la Carta de la Tierra, por medio de un instrumento internacional legalmente vinculante sobre medio ambiente y desarrollo.”

Los derechos humanos son un tema transversal en todas las políticas y los programas de la ONU en los ámbitos clave sobre desarrollo, asistencia humanitaria, paz y seguridad, así como en asuntos económicos y sociales. Por ello, prácticamente todo órgano de la ONU y organismo especializado se ve envuelto de alguna forma en la protección de los derechos humanos.

Algunos ejemplos de ello son el derecho al desarrollo, que es la base de los Objetivos de Desarrollo Sostenible; el derecho a la alimentación, defendido por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO); los derechos laborales, defendidos y protegidos por la Organización Internacional del Trabajo; la igualdad de género, proclamada por ONU Mujeres; los derechos del niño, de los pueblos indígenas y de las personas con discapacidad.

Pero, los DERECHOS AMBIENTALES no están contemplados. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) es el portavoz del medio ambiente dentro del sistema de las Naciones Unidas. El PNUMA actúa como catalizador, promotor, educador y facilitador para promover el uso racional y el desarrollo sostenible del medio ambiente mundial. Pero no participa del tema Derechos Humanos.

Que todos los países reconozcan formalmente el derecho al aire limpio, al agua potable, a los alimentos sanos, a un clima estable, a una biodiversidad próspera y a ecosistemas saludables, tendría grandes beneficios en la lucha para proteger el medio ambiente, según un experto de la ONU en derechos humanos.

Por ello es importante destacar que hace algunas semanas, el relator especial de la ONU sobre el medio ambiente y los derechos humanos ha pedido a la Asamblea General que reconozca formalmente el derecho a un medio ambiente sano para combatir los flagelos del cambio climático, la pérdida de la biodiversidad y la contaminación, que matan a más de ocho millones de personas cada año.

David R. Boyd presentó un informe ante los Estados en la sede de la Organización en Nueva York y afirmó que “ha llegado el momento” de que las Naciones Unidas se movilicen para reconocer esta garantía a nivel mundial.

En más de 100 países, el derecho a un medio ambiente sano goza de un estatus constitucional, la forma más sólida de protección legal disponible, y al menos 130 Estados han ratificado tratados regionales de derechos humanos que incluyen explícitamente el derecho a un medio ambiente sano: tratados que abarcan África, América Latina y el Caribe, Oriente Medio, partes de Asia y Europa.

“El reconocimiento mundial del derecho a un medio ambiente sano complementaría, reforzaría y ampliaría el marco legal nacional y regional existente. El reconocimiento del derecho por parte de las Naciones Unidas reconocería que este derecho debe ser protegido universalmente”, dijo.

El reconocimiento mundial del derecho a un medio ambiente sano complementaría, reforzaría y ampliaría el marco legal nacional y regional existente.

Boyd recalcó que la vida de un ser humano termina prematuramente cada cuatro segundos debido a la exposición a la contaminación y otros peligros ambientales.

“¿Qué podría ser más fundamental que el derecho al aire limpio, al agua potable, a los alimentos sanos, a un clima estable, a una biodiversidad próspera y a unos ecosistemas saludables?”, preguntó a los Estados.

Para el relator especial, es esencial utilizar todas las herramientas disponibles para enfrentar desafíos planetarios, como los efectos devastadores de la contaminación, el cambio climático y la extinción de especies.

“Reconocer que todos tenemos el derecho a vivir en un ambiente sano y sostenible es un enfoque poderoso, tal y como como aprendimos de las victorias de derechos humanos de los abolicionistas, sufragistas y movimientos de derechos civiles”, concluyó.

A nivel local, esto nos obliga como Ecologistas a avanzar en establecer derechos ambientales para una futura constitución.

Una nueva Constitución que incorpore DERECHOS AMBIENTALES o AL BUEN VIVIR, obliga también a modificar toda la legislación, en todos los aspectos; porque deja atrás todo el Código Civil que está inspirado por ese espíritu doctrinario de los revolucionarios independentistas: libertad, igualdad, propiedad, responsabilidad y seguridad. Estos eran los principios fundamentales que inspiraron los movimientos revolucionarios en América Latina, incluyendo Chile.