LOS NIÑOS DE TAILANDIA ESTÁN BIEN, ¿Y LOS NUESTROS?

LOS NIÑOS DE TAILANDIA ESTÁN BIEN, ¿Y LOS NUESTROS?

Hace un mes, el mundo observaba los esfuerzos que se realizaban en Tailandia para rescatar a 12 niños atrapados en una cueva donde quedaron atrapados.

Como en  el caso de los 33 mineros chilenos en la mina San José, la prensa internacional se centró en entregar minuto a minuto lo que acontecía.

Los niños tailandeses se salvaron gracias al esfuerzo de muchas instancias, y eso nos hace reflexionar sobre NUESTROS NIÑOS, nuestro presente y nuestra situación.

Están los llamados niños del Sename, donde un informe de las Naciones Unidas indicó que “el Estado chileno ha violado grave y sistemáticamente los derechos de los niños, niñas y adolescentes (NNA) que se encuentran en centros de protección residencial bajo control directo o indirecto del servicio”.

Están los niños abusados por religiosos, que es otro tema destacado a nivel internacional; y los niños que sufren abusos sexuales y maltratos al interior de la familia (los casos como el de la pequeña Sophie en Puerto Montt).

Pero también están aquellos que son víctimas del “desarrollo”, a los que se ha relegado en “zonas de sacrificio”, para quienes no existe el derecho constitucional de vivir en un ambiente libre de contaminación.

En diciembre de 2014 unas pruebas hechas por el ISP y el Colegio Médico arrojaron que niños de jardines infantiles de Antofagasta poseían niveles de arsénico y cobre en su sangre.

O los niños de Coronel,  afectados por mercurio, cadmio, antimonio, plomo y aluminio por sobre los niveles normales, según otra investigación. También recordamos a los niños de La Greda y toda la zona de Puchuncaví, Concón y Ventanas, que viven lo que han denunciado como “genocidio ambiental”, producto de la contaminación que existe por la polución de metales pesados en el aire, la contaminación de los suelos y el agua.

Sumamos los niños que repletan las salas de espera en Hospitales y Cesfam cada invierno, producto de afecciones respiratorias provocadas por la contaminación atmosférica.

Tampoco olvidamos  que Chile actualmente se encuentra en el 6° lugar mundial en obesidad infantil y en el primer puesto en América Latina. Así lo demostró un estudio recientemente publicado en la revista del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA), en el que advierte que en Chile el 70% de los niños va a ser obeso en el corto plazo.

Los niños de Tailandia están bien, pero los Ecologistas nos preguntamos: ¿Y los nuestros?. Simplemente debemos redoblar los esfuerzos para revertir estas y otras situaciones que nos colocan en deuda con el presente y el futuro.

SÚMATE AL BUEN VIVIR…!