MAREJADAS Y CAMBIO CLIMÁTICO

MAREJADAS Y CAMBIO CLIMÁTICO

El Centro Meteorológico de la Armada en Valparaíso emitió un nuevo aviso de marejadas, el cual entra en vigencia este lunes 30 de julio, afectando entre el Golfo de Penas y Arica, incluyendo el archipiélago de Juan Fernández.

El comandante Roberto Díaz, jefe de la repartición naval de la Región de Valparaíso, explicó que “esperamos nuevas marejadas del suroeste en nuestro litoral y territorio insular, generando oleaje de hasta 4 metros de altura y rompiente en bahías abiertas a esa dirección”.

El fenómeno, correspondiente al aviso número 33 en lo que va del año, estará vigente hasta el viernes 3 de agosto, teniendo su momento de más alto impacto en las respectivas horas de alta marea.

Ante el pronóstico, la autoridad marítima llamó a actuar con prudencia y respetar las normas de seguridad establecidas, evitando el tránsito por sectores rocosos y no ingresando al mar mientras dure el evento de marejadas.

Y es que tras esta alerta que ya hemos conocido en 33 oportunidades este año,  subyace la amenaza del aumento del nivel del mar, causado por el aumento de la temperatura de los mares, como efecto del cambio climático.

El cambio climático y los efectos de los fenómenos naturales, como el aumento del nivel medio del mar ya nos demuestra sus efectos sobre el litoral nacional: la inundación de bordes costeros, humedales y suelos productivos; erosión y pérdida de playas; destrucción de infraestructura urbana y portuaria; daños  en actividades económicas; pérdida de vidas humanas, fauna, flora y biodiversidad, por nombrar algunas consecuencias.

Pero, nos estamos acostumbrando a estas “alertas” como si fueran parte de lo cotidiano, y no colocamos atención en la mala planificación del desarrollo de las zonas costeras y lo poco preparados que estamos para enfrentar esta situación, porque no se puede vivir a eternidad bajo situaciones de alerta.

En los últimos 100 años, cerca del 70 % de las playas del mundo han retrocedido, entre un 20 y 30 % se han estabilizado y solo un 10 % han aumentado su tamaño. El problema es que en zonas donde el aumento del nivel medio del mar sea significativo se amplificará la tasa de erosión de las playas y, a su vez, se iniciará un proceso erosivo en playas estables, con los efectos que trae consigo.

De acuerdo a estadísticas del Grupo de Evaluación del Clima, si la temperatura de las aguas se eleva  y se derriten los hielos polares el nivel de los océanos podría aumentar unos 60 centímetros para el año 2060. Hacia el  año 2100, los mares podrían aumentar su nivel hasta en dos metros. Esto dejaría bajo el agua zonas urbanas de grandes ciudades como Miami, Buenos Aires, Tokio o Bombay y zonas bajas como Bangladesh, Vietnam, Holanda y algunas islas del Pacífico.

Si no se cumple el objetivo de reducir el calentamiento global por debajo de los 2ºC en relación con la temperatura existente antes de la revolución industrial, se producirá un aumento de los “niveles extremos del mar”, con los consiguientes riesgos de inundación para las infraestructuras costeras y las poblaciones humanas, según un estudio internacional del que informó  el Centro Nacional de Oceanografía del Reino Unido.

No estamos frente a una combinación casual de factores que generan estas marejadas, huracanes y otros eventos climáticos extremos. Estamos frente a una situación que ya conocemos, pero no nos decidimos a enfrentar como país y como comunidades.

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