Los insospechados alcances del TTP para nuestro país

Una negociación a puertas cerradas

Como Partido Ecologista Verde nos unimos a la exigencia de la sociedad civil por transparencia y participación ciudadana frente a la firma del mayor tratado comercial que se haya concretado hasta ahora, el llamado Tratado Transpacífico (TTP), que pretende llevar a cabo el gobierno de Chile a puertas cerradas, tras de 5 años de negociaciones.

Cuando la palabra soberanía ha resonado durante los últimos meses en los discursos de políticos, medios de comunicación y redes sociales, nos enteramos de que estamos ad portas de ser parte de un bloque comercial promovido por Estados Unidos y que involucra a 12 países del área Asia-Pacífico, resaltándose en todo momento que en conjunto, estos países suman el 40 por ciento del PIB mundial. Sin embargo, no se especifica qué porcentaje de esta población es pobre y marginal, ni tampoco cómo se ha concentrado la propiedad en las últimas décadas al interior de cada uno de estos países, el estado de la salud y educación pública, y menos el grado de deterioro ambiental.

Es sólo gracias a las filtraciones de Wikileaks que nos pudimos enterar de los únicos capítulos del acuerdo que conocemos hasta el momento. Gran parte y aspectos centrales del contenido de la negociación permanecen bajo un estricto hermetismo que no puede sino hacernos sospechar y temer de los alcances que éste podría tener sobre los derechos humanos y la soberanía nacional.

En este contexto, no es casualidad que mientras hablamos de un acuerdo comercial cuyas  consecuencias son desconocidas, mantenemos más viva que nunca la exigencia de un debate nacional para obtener una nueva constitución, la que ante estas circunstancias se hace más necesaria que nunca. Es prioritario tener una mirada conjunta de lo que queremos como país, es urgente conversar, intercambiar información y saberes, en pos de una visión común.

En lo inmediato, nos surgen sospechas de la motivación y alcances reales de este acuerdo en particular, ya que lo que requiere Chile es un marco regulatorio capaz de proteger aquellos aspectos que sean esenciales para la sustentabilidad del país y no continuar la trayectoria de imponer acuerdos y marcos legales extra constitucionales que nos obligan a ceder soberanía ante los intereses de las grandes corporaciones. En democracia, no es aceptable que el gobierno negocie entre cuatro paredes, con textos secretos y a espaldas de quienes les han elegido para resguardar sus  derechos e intereses ciudadanos.

En este aspecto, varios análisis a priori señalan que este acuerdo podría tener efectos negativos sobre la soberanía y usos tradicionales de especies de nuestra biodiversidad. Respecto a la propiedad intelectual, un aspecto polémico del TTP, es que una empresa transnacional pueda patentar especies propias de nuestro territorio, como por ejemplo el maqui o el algarrobo y apropiarse así de recursos y potencialidades propias de nuestros pueblos originarios y del país. Podríamos terminar pagando “derechos” a la empresa por el uso de una cierta planta si es que ella aparece registrada.

Bajo este tratado, es probable que las empresas multinacionales de agrotóxicos como de semillas transgénicas puedan enjuiciar al país si alguna legislación afecta sus negocios en nuestro país, incluso si se les demanda etiquetar alimentos, tal y como ya han denunciado organismos no gubernamentales en Europa que se oponen a este tratado. Son los fabricantes de alimentos transgénicos y agrotóxicos a nivel mundial, las que se acogen a este tipo de tratados para asegurar mayor permisividad en la circulación de sus productos, incluso si nueva evidencia científica demuestra efectos dañinos en la salud pública o la salud ambiental.

Lo anterior, queda ratificado por la gran representación de lobistas y agentes de las transnacionales en todo el proceso de discusión del tratado, lo que se hace evidente al habérseles concedido 480 puestos en desmedro de los 86 repartidos a representantes del sector social, sindical y político.

En palabras del analista internacional, Ruperto Concha “las grandes transnacionales, desde la partida, tienen garantizado el quórum y la mayoría absoluta para imponer todas sus decisiones, como les dé la gana.”

Como Partido Ecologista Verde demandamos que este acuerdo sea rechazado en el parlamento. Exigimos la apertura del contenido y socialización amplia y democrática, de modo que como ciudadanía tengamos acceso a cada una de sus cláusulas y podamos despejar las dudas de lo que este pacto pudiera implicar para el país, la biodiversidad, los bienes comunes y las generaciones futuras.