En Asamblea de la ONU Presidenta Bachelet compromete débiles acciones para combatir cambio climático

Había expectativa frente al plan de acción climático que la Presidenta Bachelet presentaría en la última Asamblea de las Naciones Unidas en Nueva York. Sin embargo, la incredulidad se apoderó de actores y organizaciones sociales y ambientales, frente a la débil propuesta de la mandataria, en relación a que las acciones que se implementarían en el país para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero estarían condicionadas a la aprobación de una ley de bonificaciones forestales, mayor crecimiento económico y aportes internacionales.

Como Partido Ecologista Verde nos preocupa la falta de visión del Estado chileno frente a la situación que enfrenta el planeta por el calentamiento de la Tierra acelerado por modos de consumo que impactan todas las formas de vida en los mares y la tierra. De especial preocupación son el deterioro creciente de los ecosistemas boscosos que cumplen la función de regulación del ciclo del agua y proporcionan múltiples servicios ecosistémicos de alto valor para las economías y calidad de vida local.

Como política de estado que pretende responder al gran desafío climático a partir de la prórroga del Decreto 701 ideado en la dictadura, como una de las primeras medidas para ampliar la forestación, tal y como demanda la Corporación de la Madera (CORMA) y el gran empresariado que controla este sector, es simplemente no haber aprendido las lecciones que han dejado los 40 años de aplicación de este decreto, el mismo que permitió la enorme concentración de la propiedad y mercado. El Estado no se ha hecho cargo de la expulsión y desplazamiento de la población campesina y mano de obra de la agricultura, ni de los crecientes conflictos por el agua y suelo con las comunidades originarias mapuches de los territorios invadidos por plantaciones de monocultivo.

La gran promesa incumplida de los subsidios asociados al DL 701, fue que contribuiría a la recuperación de suelos erosionados. Sin embargo, pinos y eucaliptus fueron introducidos en extensos territorios donde había bosque nativo, matorrales y vegetación endógena fue talada y/o quemada para ser sustituida por monocultivos. Demás está decir que gracias a los subsidios directos e indirectos otorgados por el Estado, el negocio forestal fue un éxito absoluto, logrando que algunas de estas empresas forestales crecieran y se capitalizaran rápidamente. De esta forma se fortaleció el duopolio Forestal Arauco, controlado por la familia Angelini y CMPC, en manos de la familia Matte, la que a su vez se provee de madera a través de Forestal Mininco. En síntesis, las tierras yermas y erosionadas no fueron el foco central de reforestación.

El tema hoy día, es que ya capitalizadas las grandes empresas, el subsidio apuntaría a financiar la sustitución del bosque nativo que aún queda y que está en manos de pequeños y medianos propietarios, los que en conjunto poseen el 60% del total existente al interior del territorio nacional, especialmente en la zona Centro Sur de Chile (Universidad del Biobío, 2014). De esta forma, la ley de fomento forestal nuevamente beneficiaría a las grandes empresas forestales, ya que el duopolio Arauco – Mininco expandiría aún más su poder de compra de madera, manteniendo como hasta ahora, el control de precios según el territorio donde se localice el propietario de las plantaciones.

En Chile, y a pesar de la Ley de Recuperación del Bosque Nativo y Fomento Forestal (Ley N° 20.283), el Estado otorga mayores incentivos para sustituir el bosque nativo por plantaciones de monocultivos -que no aportan biodiversidad y secan los suelos- que para conservarlo y restaurarlo. Para el fomento de las plantaciones está el DL 701 y en cambio, para proteger el bosque nativo se debe concursar por los recursos, siempre más bajos y limitados, los que otorga el estado a través de la ley de Recuperación del Bosque Nativo. Instrumentos de fomento muy desiguales ante el gran desafío planetario de cuidar y restaurar la biodiversidad de los ecosistemas, único seguro para enfrentar y adaptarse al cambio climático.

El panorama es desolador si se piensa que el “desierto verde” -como llaman a los monocultivos las comunidades campesinas- en los territorios de la VIII y IX región avanza a pasos agigantados, generando la migración de las comunidades campesinas dada la sequía que provocan las plantaciones de pinos y eucaliptus, dejando inutilizadas las tierras para producir alimentos o para criar animales.

Como Partido Ecologista Verde llamamos al gobierno a sintonizarse con los esfuerzos mundiales para cambiar de rumbo y evitar un colapso ambiental de proporciones insospechadas. Solicitamos a la Presidenta que escuche a la sociedad civil organizada en instancias como la Mesa Ciudadana Sobre Cambio Climático, que reúne a organizaciones preocupadas por la política pública climática del Gobierno.

Los problemas forestales son diversos, degradación de los bosques remanentes; cambio climático y su relación con incendios, plagas y enfermedades forestales; urbanización, construcción de vías de comunicación y minería como factor de presión sobre los bosques en el sur de Chile, y los impactos potenciales del uso de organismos genéticamente modificados (OGM) en plantaciones forestales o cultivos cercanos.

Se requiere respetar el Convenio 169 de la OIT, especialmente en aquellos territorios del pueblo mapuche invadidos por el sistema forestal. El manejo sostenible de los bosques supone equilibrar las necesidades de hoy en día con las de las generaciones futuras, con enfoque de la gestión del patrimonio forestal para satisfacer objetivos económicos, sociales y ambientales.

Exigimos el recambio de la matriz energética de nuestro país, abriendo paso a las energías renovables y un transporte público sustentable y seguro, para que las personas opten por su uso, tomando en cuenta que las mayores emisiones contaminantes en Chile provienen desde el sector energía y transporte.