EL VERDADERO REALISMO SIN RENUNCIA

Leo

Por: Leonardo Gutiérrez. Comunicador social y Consejero Nacional de Los Lagos


La Presidenta Bachelet insiste en que no va renunciar. Lo ha dicho dos veces públicamente en una semana, y buscando las más amplias tribunas.

El 11 de marzo de 2014, en su primer discurso al iniciar su segundo mandato dijo que tenía un programa y por eso había vuelto a ser Presidenta de Chile. Recordemos:

“ ¡Un programa que compromete una reforma educacional que asegure gratuidad, calidad, inclusión y mejores perspectivas para los niños, niñas y jóvenes de Chile!

Un programa que compromete una gran reforma tributaria, que consagrará el principio de que quienes tienen más, contribuyan con más al bienestar de todas y todos!

¡Un programa que se compromete con el trabajo decente, con los derechos laborales, con la capacidad de negociación justa con los empleadores!

¡Un programa que se compromete con el medio ambiente, con las ciudades y barrios amables, con regiones que sean protagonistas de su propio desarrollo!

¡Un programa que se compromete a atacar el delito, pero también a prevenirlo, y a acompañar y defender a las víctimas!

¡Un programa que cree que la cultura, la recreación y el deporte no pueden ser para quienes pueden pagar, sino para todos, en todas las comunas!..”

Hoy, sepultada en las encuestas, sin seguridad de respaldo político de su coalición en cada uno de sus proyectos, con la corrupción afectando a su propia familia, y con un programa que se recorta cada vez más, ve como su gobierno se desmorona y anticipa un fracaso. El fracaso de lo que prometió en ese discurso y lo que va a dejar como obra.

El último presidente chileno que dijo que no renunciaría fue Salvador Allende, y lo dijo mientras bombardeaban el palacio La Moneda.

¿Quiénes bombardean a Bachelet?, ¿Quiénes exigen su renuncia? Pareciera que trata de anticiparse a una profecía, de victimizarse y reagrupar  respaldo político (Yo o el caos). Pero en el intertanto, el clan Luksic sigue atrincherando posiciones al interior del Gobierno y el estado gracias a las decisiones del  mismo Gobierno, porque finalmente, el imperio Luksic es el más beneficiado con este Gobierno y lo tiene en sus manos.

Ahora se comprende perfectamente el significado de REALISMO SIN RENUNCIA:  a pesar de la realidad y el fracaso, Bachelet  no renunciará, y le entrega esa seguridad no al país (que no la apoya en las encuestas), sino a los grupos económicos que abortaron su programa,  y una clase política obediente y secuestrada por ese mismo poder económico.

Por eso llega la hora de los ciudadanos, de los desencantados, de los afectados por los poderes fácticos. La hora de comenzar a construir la alternativa, a establecer puentes de contacto, de pensar un país distinto, de establecer una nueva Constitución surgida de una Constituyente elevada de forma democrática y verdaderamente participativa y vinculante.

Ese es el REALISMO al cual los ciudadanos descontentos NO PODEMOS RENUNCIAR.