Se Hace Camino al Andar – Nueva Constitución como Salida a la Crisis

Leo

Por: Leonardo Gutiérrez. Comunicador social y Consejero Nacional de Los Lagos

El pasado 11 de septiembre el palacio de La Moneda sufrió un nuevo bombardeo, pero esta vez ciudadano. La última encuesta CEP dejó a ras del suelo la confianza y credibilidad del Gobierno, y de paso a la mayor parte de la institucionalidad política.

El sistema está en crisis, y las crisis no se manifiestan solamente en la economía. Lamentablemente, la situación no genera reacciones en la ciudadanía.

Los problemas de una democracia se solucionan con más democracia, y para ello no basta con enchular el sistema heredado de la Dictadura y apuntalado por los gobiernos que le han seguido. Las modificaciones al sistema electoral, al financiamiento de los partidos, mayores atribuciones al Servel, o hasta la reinscripción de todos los partidos no soluciona un defecto de origen, como lo es la Constitución de 1980.

Bachelet tiene una responsabilidad y oportunidad histórica: cambiar la Constitución desde su base por medio de una Asamblea Constituyente, o dejar que el barco se siga hundiendo. Un parlamento que cuenta con alto grado de desconfianza, donde la honorabilidad de sus miembros aparece cuestionada por su vínculo y dependencia del poder económico, carece de legitimidad para abordar tan magna tarea. Menos aún una comisión designada por los mismos poderes fácticos que han cooptado el sistema político.

La gente se expresa con indiferencia o profundizando su rechazo, lo que angosta más el callejón aparentemente sin salida. Esto agudiza la crisis porque no aparece el antídoto a la enfermedad. Ese 70 por ciento de rechazo que marca la encuesta se asemeja al porcentaje que se abstuvo en la última elección presidencial. No hay sector, propuesta o liderazgo que lo represente, no hay idea que lo ponga en movimiento, no hay confianza para depositar las esperanzas.

Es el momento donde el punto de encuentro es construir una nueva Constitución. Es la punta del hilo para desenredar la madeja. Donde tienen cabida todos los ciudadanos, independiente de toda consideración política, religiosa, de género, clase social o pertenencia a un pueblo originario. Será también un punto de encuentro entre quienes vislumbran otro proyecto de sociedad, y desarrollar un nuevo modelo que recoja esas demandas que en la actual institucionalidad no encuentra vías para su materialización.

Sólo cuando la gente recupere la confianza, la participación de la ciudadanía, y la política sea transparente, se podrá avanzar en aquello que básicamente es el camino, y no la meta. Pero para avanzar, hay que ponerse en movimiento.

En esta primavera, hay que ponerle verde al país.