RECHAZO A HIDROAYSÉN: DE LA CELEBRACIÓN AL ANÁLISIS Y LA ACCIÓN

La decisión de rechazar el proyecto Hidroaysén, tomada hoy por el comité de ministros para la sustentabilidad, es una buena noticia para nuestra Patagonia, un ecosistema único que todos debemos cuidar y será una buena noticia para Chile dependiendo de las medidas que se tomen para desarrollar nuestra matriz energética.

No cabP1070794e duda que un proyecto tan invasivo como el que se pretendía establecer en la región de Aysén (y su respectivo trazado eléctrico) tenía importantes impactos para el medio ambiente y comunidades locales. Desde ese punto de vista, el rechazo del proyecto, no puede ser sino una victoria para la gente de Aysén y un triunfo del movimiento ciudadano, que logró sensibilizar a un país completo sobre los efectos del proyecto. Sin embargo, si los 2.750 MW que se pretendían generar son reemplazados por termoeléctricas a carbón en otros lugares del país, entonces habrá sido una victoria momentánea y espuria.

Después de conocer la resolución de hoy, vino a mi mente aquella helada tarde del 9 de mayo de 2011, cuando muchos nos agolpábamos afuera de la sede donde sesionaba la Comisión de Evaluación Ambiental (CEA) de Aysén, aferrados a la esperanza de que las múltiples observaciones presentadas por anónimos profesionales de los distintos servicios públicos se tradujeran en una votación contraria al proyecto. La decisión política de ese momento dijo otra cosa. Entonces, un gran sentimiento de frustración y rabia se apoderó de todos los presentes, desencadenando importantes disturbios en la generalmente tranquila Coyhaique. Manifestaciones similares se vivieron a lo largo y ancho del país. Toda esa energía, que entonces se canalizó hacia la violencia y el desorden debe hoy no sólo traducirse en merecidos actos de celebración, sino que también en la construcción de una política energética realmente participativa. Porque Hidroaysén no sólo era un proyecto con graves impactos sobre el medio ambiente y las comunidades locales, sino que era el paradigma de un modelo energético altamente inequitativo, donde la energía se produce en un extremo del país, se consume en el otro extremo, quedando en ambos todos los costos ambientales y sociales mientras que los beneficios económicos de la riqueza generada se concentran en unas pocas manos en el centro del país.

Los ecologistas celebramos la decisión tomada por la comisión de ministros por la sustentabilidad y reconocemos el inmenso triunfo de la ciudadanía que ello implica, liderados por el actuar del Consejo de Defensa de la Patagonia y su campaña Patagonia Sin Represas. A su vez, llamamos la atención de la ciudadanía en cuanto a que ésta es una gran batalla ganada, pero sólo una batalla. El éxito se conseguirá cuando dispongamos de una matriz energética socialmente validada, fundada en los intereses y necesidades de la ciudadanía y donde los costos y beneficios se repartan de una manera equitativa entre los distintos actores y territorios.

Alejandro San Martín Bravo

Presidente Partido Ecologista Verde