Nuestro Chile, nuestra Tierra: un llamado a toda la ciudadanía

por Alfredo Sfeir Younis

Este es un momento crítico para la humanidad y ciertamente lo es para todos los chilenos. Hemos adoptado un sistema de vida que acelera la conquista de un bienestar material a costa de una destrucción medioambiental. Por un lado nuestro bienestar aparentaría ir aumentando ya que podemos “tener” más; sin embargo, hoy somos testigos de cómo nuestra calidad de vida disminuye rápidamente tanto en el “hacer” como en lo que podremos “ser”. Se aumenta lo material creando la arquitectura de economías materialmente ricas pero espiritualmente pobres: debilitando lo humano y ecológico.

Nuestro Planeta Tierra está en peligro. Los síntomas son claramente visibles: inestabilidad climática, enfermedades ambientales, incertidumbre en la productividad de nuestros ecosistemas, producción, comercio y consumo sucios…

Todos los seres y todo lo que posee vida son de naturaleza interdependiente e interconectada. Formamos un todo inseparable tanto en lo material como en lo espiritual. Somos UNO con todas las formas de vida que se manifiestan en Chile. No hay formas de vida independientes, separadas, e impermeabilizadas. Sólo una muestra: necesitamos elementos vivos y energéticamente puros (vida); es decir, nuestras vidas necesitan de otras vidas para seguir su evolución. Es por eso que nuestra alimentación diaria debe estar llena de vida en su mejor expresión y consecuentemente no debemos injerir una alimentación contaminada de pesticidas, aditivos, adictivos o basada en semillas transgénicas.

Un gran filósofo decía que somos lo que comemos. Somos la tierra, el agua, el aire… una comida enferma producirá una sociedad chilena enferma. Somos el fiel espejo de nuestra tierra. Y esto se traduce en todo lo que hacemos y lo que somos. Somos la expresión de nuestros desiertos, nuestros ríos, nuestras montañas, nuestros bosques, nuestros animales y todo lo que aquí se expresa. Nuestro espíritu es un conglomerado de todas las expresiones de vida que nos acompañan.

Esto conlleva una gran responsabilidad y respeto a todas las formas de vida. La tierra es vida, inteligencia, sanación, espíritu, fertilidad, energía femenina y fuente de todo lo material y espiritual. Cuando camino por los bosques nativos chilenos siento la expresión más perfecta de la creación. Cuando me inserto en la flora y la fauna de mi región siento el complemento perfecto de vida y bienestar. Es por eso que todos buscamos en forma natural el descanso y la felicidad cerca del mar y durante nuestras caminatas en las montañas.

Hoy debemos cuestionar todo lo que destruya nuestra tierra, sea esto en su dimensión política, económica o social para no permitir un desarraigo de a nuestra tierra chilena quien es fuente de identidad, sentido de pertenencia, aglutinamiento humano y social, y transformación humana.

La tierra y la calidad de ella son la esencia de nuestro bienestar. No sacamos nada con alcanzar niveles de ingreso per cápita de un país desarrollado cuando lo debemos gastar en curar enfermedades del cuerpo, mente y alma. No sacamos nada con promover el consumismo desenfrenado cuando transformamos a nuestra tierra chilena en un basurero.

Sin integridad ecológica no seremos nada. Cuando perdamos nuestra armonía interna y externa ya será difícil retornar a una vida de felicidad y satisfacción plena. Es por eso que debemos ver claramente la ética a través de la cual estamos tomando decisiones económicas, políticas y sociales. Nuestra hermandad con la tierra es arte y parte de esa ética, como ella es también la columna vertebral de nuestros derechos humanos a una vida sana y a un medioambiente que conduce a una estabilidad social y empoderada.

Lo que hagamos con nuestra tierra, y las opciones que abracemos nosotros como sociedad, son los verdaderos temas de la vida cotidiana de todas las chilenas y chilenos. El tema de la sustentabilidad del desarrollo económico y social de Chile no es un tema más a considerar. Cuando toda nuestra economía, competitividad y esfuerzos materiales se fundan en nuestros recursos naturales, lo que hagamos con nuestra tierra bordará el verdadero tejido de nuestra sociedad.

Seamos responsables con nosotros mismos como también conscientes y generosos con todos los chilenos que vendrán. Será allí cuando los términos prevención, protección, manejo, y conservación tomarán una dimensión especial. Entenderemos que una sociedad chilena sustentable no es una opción más sino nuestro único destino. Construyámosla juntos, y que este Día de La Tierra sea una gran celebración en reconocimiento a todas las formas y expresiones de vida que se manifiestan en nuestro Chile.

Hagamos las paces con la naturaleza. Feliz Día de la Tierra!!
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