EL PARTIDO ECOLOGISTA VERDE Y SU CONGRESO PROGRAMATICO

“En política solo triunfa quien pone la vela donde sopla el aire; jamás quien pretende que sople el aire donde pone la vela.”
(Antonio Machado)

Los Ecologistas Verdes somos partido, un partido en formación, un partido que trabaja por su legalización y constitución en distintas regiones del país, pero al fin y al cabo un partido que busca posicionarse en el espectro político nacional.

14762_402766929815499_880608020_nEste partido, para cumplir su papel, debe tener la suficiente influencia, autoridad y capacidad de movilización, por lo que, eventualmente, pueda participar en un frente social y político amplio en busca de alcanzar esas condiciones, pero sobre la base de acuerdos mínimos sobre los principios de éste, que no podrían ir en contra de los suyos o incluir los del partido sólo como una concesión “práctica” a objeto de, por ejemplo, participar en coaliciones electorales.

En el Consejo General de Chañaral, el Partido Ecologista Verde decidió realizar en el presente año un Congreso Programático, para elaborar una propuesta de un cambio ético y político, que permita avanzar hacia una sociedad cuya meta sea construir un Chile Sustentable con equidad económica, participación de las comunidades y con protección de nuestro patrimonio natural y cultural.

El programa debe recoger la esencia de ese ideario, una forma de entender la realidad social y un modo, en definitiva, de proporcionar soluciones y respuestas eficaces a las necesidades que presentan las personas con respecto a cómo desean vivir. Todas estas expectativas se reúnen en torno a un documento por medio del cual el Partido adquirirá una serie de compromisos ante los ciudadanos gracias a la enumeración de un conjunto de iniciativas que desea poner en marcha si sus representantes son elegidos o se insertan en los espacios sociales.

Sin embargo, a veces en la práctica de otras organizaciones políticas esto se traduce en la elevación de una serie de principios que no van más allá de la impregnación sobre un papel mojado de un discurso banal, sinsentido y, sobre todo, populista cuya única finalidad es la de servir de instrumento para alcanzar el ansiado poder.

El pragmatismo tiene un problema evidente: sin un marco conceptual en el cual operar, se transforma en un mecanismo donde se hace sólo lo posible, y por lo tanto lo que es útil. Y ya no es pragmatismo, sino utilitarismo. La política entonces se concentra en los hechos administrativos, sin una visión final de la sociedad y sin una escala de valores. Es un movimiento sin identidad, que vive en polémica con sus contendores sobre cuestiones personales y administrativas.

En efecto, muchos responsables de partidos políticos a distintos niveles parecen más atentos, a la hora de construir sus alternativas, ya sean programas o listas electorales, a los resultados de las encuestas que a los resultados de las reflexiones internas tras debates informados.

Hacen de ese modo, abandono de su función principal porque si la reflexión ciudadana ya está realizada y sólo tenemos que recolectarla y ponerla por escrito, no necesitamos un partido político, sino una comisión que interprete las encuestas.

Es obligación de los militantes del partido generar ese debate, escuchando al ciudadano en la calle, sin duda, pero, sobre todo, facilitando su participación en el mismo mediante información y propuestas basadas en principios, aquellos que conforman la ideología de cada cual.

Únicamente , basados en la información al ciudadano para que su intervención en el debate público sea fundamentada, podrá llegar a construirse una voluntad popular seria y rigurosa.

La multiplicidad de organizaciones del llamado “mundo popular”, en muchos casos irreconciliables unas con otras, hace difícil y eternamente conflictivas las mutuas relaciones y las alianzas duraderas para construir proyectos de largo aliento y de definiciones estratégicas más allá de un sector y de un grupo.

Pretendemos ser todo lo amplios y abiertos en el cómo construimos nuestra política, pero también claros y transparentes en nuestros objetivos de fondo, como por ejemplo : cambio de modelo económico y productivo hacia una economía realmente sustentable y baja en carbono; apuesta por las energías renovables; una nueva Constitución; fin del sistema binominal y desarrollo de una auténtica democracia participativa (como contraposición a la democracia representativa) ; profundización de la protección social y búsqueda de la equidad social, pueblos originarios, etc.

El objetivo es llevar a la práctica un acuerdo de largo aliento, que produzca gobernabilidad, que genere estabilidad y paz social, a la vez que contribuya a crear las condiciones para el desarrollo económico sustentable y el abatimiento de la desigualdad social en la sociedad.

Esto no es fácil en la actualidad, muchos piensan que es mejor construir el largo plazo desde abajo y dejar el escenario electoral en manos de sus legítimos dueños : el duopolio que se ha repartido el poder tras la dictadura. Muchos jóvenes radicales, activistas de base y viejos militantes desencantados piensan igual. ¿Nos conviene ignorar las elecciones o rechazarlas como un constante engaño a las clases populares?

Adoptar esa actitud es no comprender lo que se juega en estas elecciones. Estamos viviendo un plebiscito sobre las políticas públicas y el proyecto de país que reclama la ciudadanía. Incluso si fuera cierto que no hay la menor posibilidad de triunfo para una alternativa a la Alianza y la Concertación, el resultado electoral de noviembre de 2013 marcará las condiciones de la lucha social durante los años siguientes. Nuestra tarea es avanzar en la construcción de esa alternativa de largo plazo.

Por ello es importante sumarse al proceso de debate programático. Ir elaborando las ideas y fundamentos, integrarse a las plataformas e instancias que la Dirección entregará para participar de este proceso. Paralelamente en base a esas definiciones programáticas, hay que avanzar en la construcción de esa alianza de largo aliento para concretar nuestros postulados.

Los partidos políticos deben ser fuente permanente de propuestas, basadas en el debate informado, para ayudar, incitar a la sociedad, al ciudadano no militante, a reflexionar y posicionarse. El Congreso Programático, es una gran oportunidad para seguir construyendo el Partido Ecologista Verde y la fuerza socio política que genere una mayoría para gobernar y transformar el país.

Leonardo Gutiérrez I., marzo de 2013.